INVESTIGAR PARA EVALUAR FORMATIVAMENTE
La reflexión y la práctica que dinamiza la investigación, busca que docentes y directivos aúnen esfuerzos para avanzar hacia el mejoramiento de los componentes educativos que son vitales para mejorar las prácticas, el uso de referentes y documentos de apoyo a la gestión curricular, la apropiación y uso de materiales educativos y la vivencia continua de la evaluación formativa. El fin último de un docente que logra cuestionarse y entrar en la cultura de altas expectativas es brindar orientaciones para el mejoramiento continuo de las condiciones institucionales y de aula que apoyen el mejoramiento de su práctica de aula, las prácticas de enseñanza y evaluación, y por supuesto, los aprendizajes de los estudiantes.
La evaluación en el marco de los procesos investigativos se configura a partir del papel activo de los sujetos que aúnan esfuerzos para el reconocimiento, fortalecimiento y renovación de las prácticas pedagógicas, lo cual permitirá establecer, planes de mejoramiento o replanteamiento de las estrategias utilizadas en el proceso.
Por tanto, el trabajo que realizamos todos los días en el aula, se orienta a una evaluación formativa, mutua y bidireccional que favorezca la horizontalidad e igualdad del trabajo entre pares; para esto se hace necesario dotar de sentido y significado cada uno de los espacios para una evaluación formativa, lo cual se logra promoviendo espacios de diálogo y construcción conjunta. Para esto, el docente debe ser conocedor de la realidad y el entorno en el que desarrolla su quehacer como punto de partida hacia la potenciación de los procesos educativos y ser consciente que la Evaluación para el Aprendizaje es la base para conocer los intereses comunes de sus estudiantes y que le sirve más a él como docente para reorientar sus prácticas de aula.
Lo anterior, conlleva a establecer metas de aprendizaje, criterios de desempeño y planes de mejoramiento pertinentes a las necesidades de los estudiantes y a las dinámicas escolares, lo que redundará en una cultura de mejoramiento constante. Esto es, evaluación formativa del proceso, avances y desarrollo de los estudiantes y evaluación sistemática y reflexiva de las estrategias diseñadas para la enseñanza y el aprendizaje. Que el estudiante entienda cuanto y como está avanzando, y que el docente reflexione sobre su tarea de enseñanza. MEN, (2017).
La evaluación formativa debe permitir identificar los avances de las y los estudiantes a partir del seguimiento constante de los aprendizaje y desarrollo integral de los estudiantes, lo cual se logra mediante la recolección de información o evidencias de manera sistemática para analizar, reflexionar, realimentar y diseñar estrategias acordes a las necesidades, es decir hacer uso pedagógico de los resultados, refiriéndose con esto a la toma de decisiones (Proceso Investigativo).
Así las cosas, es trascendental el papel que juega la investigación que haga el docente en pro del desarrollo de la evaluación formativa del estudiante, motivo por el cual es necesario trabajar en lo siguiente:
1. Tener claridad de qué evaluar, para qué y cómo evaluar.
2. Diseñar instrumentos precisos de evaluación formativa basados en indicadores o criterios de desempeño que respondan a los niveles de dominio de cada estudiante y a los problemas del contexto (Rúbricas de evaluación).
3. Asegurar la calidad, entendiendo que la evaluación es procesual y continua.
4. Evaluar competencias a partir del desempeño en la resolución de problemas reales o en contextos alternativos de manera autónoma.
5. Recoger diferentes tipos de evidencias, que sean medibles y observables.
6. Evaluar la actuación integral del estudiante en la resolución de problemas, aplicando los saberes esenciales (saber, saber hacer, saber ser).
7. Utilizar diferentes técnicas de evaluación y hacer triangulación de la información para emitir juicios y valoraciones contextualizadas.
8. Centrarse en la forma como el estudiante aprende, sin descuidar la calidad de lo que aprende.
9. Implicar al estudiante en este proceso, es decir que desde el inicio conozca las intencionalidades de la evaluación, el diseño, los instrumentos y alcance pedagógico.
10. Que responda a elementos tales como la motivación y orientación y no a la sanción o castigo.

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