sábado, 23 de noviembre de 2019

A MODO DE CONCLUSIÓN


Las experiencias investigativas realizadas en el aula, sirven para reconocer importantes estrategias metodológicas  que parten de la reflexión y el análisis del investigador desde su propia práctica de enseñanza, en donde se logra percibir un gran compromiso, al aportar toda su experiencia, conocimientos y sentimientos más profundos, el cual describe con especial sentimiento y es desde allí que ella involucra la intención de brindar a sus estudiantes  un ambiente de aprendizaje significativo, involucrando actividades lúdicas como una estrategia metodológica que dinamiza las acciones que suceden dentro de este espacio significativo que cobra validez para sus estudiantes al vivir la experiencia de encuentro directo con el conocimiento, a través de la exploración y experimentación en el aula de clase.

     Esto lleva a potenciar en los niños y niñas,  la curiosidad por conocer el mundo, reconociendo la exploración como el origen del pensamiento, llevándolo a un procesamiento de información que da inicio a nuevos conocimiento, al lograr importantes procesos de desarrollo del pensamiento al lograr  la conexión de  las experiencias que han sucedido en sus vidas con la propuesta pedagógica que puede llegar a aplicar el docente, motivando  a la búsqueda de la explicación a los  eventos, por medio de la relación directa con los objetos de conocimiento y la percepción de fenómenos llevándolos  a comprender situaciones reales donde  en la interacción, les permite la construcción de nuevos  significados, en la evolución de sus conocimientos.

     Por lo tanto, se puede afirmar que las estrategias metodológicas que se identifican en cada práctica práctica requieren de un amplio conocimiento de las necesidades e intereses que motivan a estos niños y niñas a aprender; precisando en  una propuesta desde un espacio diferente al aula de clase que abre espacios  orientados  al desarrollo  y potencialidad de habilidades desde el disfrute del aprendizaje, que   tiene en cuenta, la diversidad de estos estudiantes  al proponer escenarios reales, dando de esta manera identidad a una práctica pedagógica, desde una experiencia que valida el primer acercamiento  a un espacio escolar cargado de significados y motivos para  aprender.
Basado en lo anterior, se evidenvia que la principal herramienta para que el alumno desarrolle sus potencialidades es la motivación, esta se vincula con el interés que tienen los y las estudiantes por su propio aprendizaje o por las actividades que le conducen a él,  tomando los aportes de Pintrich y Schunk (2006), desde un enfoque cognitivo se puede pensar en la motivación como un proceso que nos dirige hacia un objetivo o una meta de actividad, que la instiga y la mantiene. Es necesario aclarar que esas metas pueden no ser claras o explícitas para el individuo; sin embargo, se constituyen en puntos de llegada que marcan su horizonte.

 Esto lleva a potenciar en los alumnos,  la curiosidad por conocer el mundo, reconociendo la exploración como el origen del pensamiento, llevándolo a un procesamiento de información que da inicio a nuevos conocimiento, al lograr importantes procesos de desarrollo del pensamiento al lograr  la conexión de  las experiencias que han sucedido en sus vidas con la propuesta pedagógica que implementa el docente,  que motiva  a la búsqueda de la explicación a los  eventos, por medio de la relación directa con los objetos de conocimiento y la percepción de fenómenos llevándolos  a comprender situaciones reales donde  en la interacción, les permite la construcción de nuevos  significados, en la evolución de sus conocimientos.
   aprender.




INVESTIGAR PARA EVALUAR FORMATIVAMENTE




La reflexión y la práctica que dinamiza la investigación, busca que docentes y directivos aúnen esfuerzos para avanzar hacia el mejoramiento de los componentes educativos que son vitales para mejorar las prácticas, el uso de referentes y documentos de apoyo a la gestión curricular, la apropiación y uso de materiales educativos y la vivencia continua de la evaluación formativa. El fin último de un docente que logra cuestionarse y entrar en la cultura de altas expectativas es brindar orientaciones para el mejoramiento continuo de las condiciones institucionales y de aula que apoyen el mejoramiento de su práctica de aula, las prácticas de enseñanza y evaluación, y por supuesto, los aprendizajes de los estudiantes. 
La evaluación en el marco de los procesos investigativos se configura a partir del papel activo de los sujetos que aúnan esfuerzos para el reconocimiento, fortalecimiento y renovación de las prácticas pedagógicas, lo cual permitirá establecer, planes de mejoramiento o replanteamiento de las estrategias utilizadas en el proceso.
Por tanto, el trabajo que realizamos todos los días en el aula, se orienta a una evaluación formativa, mutua y bidireccional que favorezca la horizontalidad e igualdad del trabajo entre pares; para esto se hace necesario dotar de sentido y significado cada uno de los espacios para una evaluación formativa, lo cual se logra promoviendo espacios de diálogo y construcción conjunta. Para esto, el docente debe ser conocedor de la realidad y el entorno en el que desarrolla su quehacer como punto de partida hacia la potenciación de los procesos educativos y ser consciente que la Evaluación para el Aprendizaje es la base para conocer los intereses comunes de sus estudiantes y que le sirve más a él como docente para reorientar sus prácticas de aula. 
Lo anterior, conlleva a establecer metas de aprendizaje, criterios de desempeño y planes de mejoramiento pertinentes a las necesidades de los estudiantes y a las dinámicas escolares, lo que redundará en una cultura de mejoramiento constante. Esto es, evaluación formativa del proceso, avances y desarrollo de los estudiantes y evaluación sistemática y reflexiva de las estrategias diseñadas para la enseñanza y el aprendizaje. Que el estudiante entienda cuanto y como está avanzando, y que el docente reflexione sobre su tarea de enseñanza. MEN, (2017). 
La evaluación formativa debe permitir identificar los avances de las y los estudiantes a partir del seguimiento constante de los aprendizaje y desarrollo integral de los estudiantes, lo cual se logra mediante la recolección de información o evidencias de manera sistemática para analizar, reflexionar, realimentar y diseñar estrategias acordes a las necesidades, es decir hacer uso pedagógico de los resultados, refiriéndose con esto a la toma de decisiones (Proceso Investigativo).  


Así las cosas, es trascendental el papel que juega la investigación que haga el docente en pro del desarrollo de la evaluación formativa del estudiante, motivo por el cual es necesario trabajar en lo siguiente:


1. Tener claridad de qué evaluar, para qué y cómo evaluar.
2. Diseñar instrumentos precisos de evaluación formativa basados en indicadores o criterios de desempeño que respondan a los niveles de dominio de cada estudiante y a los problemas del contexto (Rúbricas de evaluación).
3. Asegurar la calidad, entendiendo que la evaluación es procesual y continua.
4. Evaluar competencias a partir del desempeño en la resolución de problemas reales o en contextos alternativos de manera autónoma.
5. Recoger diferentes tipos de evidencias, que sean medibles y observables.
6. Evaluar la actuación integral del estudiante en la resolución de problemas, aplicando los saberes esenciales (saber, saber hacer, saber ser).
7. Utilizar diferentes técnicas de evaluación y hacer triangulación de la información para emitir juicios y valoraciones contextualizadas.
8. Centrarse en la forma como el estudiante aprende, sin descuidar la calidad de lo que aprende.
9. Implicar al estudiante en este proceso, es decir que desde el inicio conozca las intencionalidades de la evaluación, el diseño, los instrumentos y alcance pedagógico.
10. Que responda a elementos tales como la motivación y orientación y no a la sanción o castigo.




FORMACIÓN EN INVESTIGACIÓN


En este contexto, se requiere promover el uso de herramientas investigativas en las aulas, que cada docente, de manera autónoma y a partir de su saber pedagógico, se constituya en un investigador de los currículos que aplica en su ejercicio profesional. Ser capaz de realizar una lectura de los escenarios educativos y el ejercicio mismo de la investigación permitirá transformar las prácticas pedagógicas y el mejoramiento de los aprendizajes de los estudiantes. Asimismo, será posible consolidar comunidades de docentes como verdaderos grupos de investigación que atienden con pertinencia las realidades educativas de cada espacio educativo.  


En el momento se pretende que el docente asuma su papel de recolector de técnicas investigativas para reflexionar, con rigor científico, sus prácticas pedagógicas. En efecto, generar capacidades investigativas en los maestros contribuye a la construcción de currículos pertinentes (Stenhouse, 2007; Elliot, 2000), así como al mejoramiento de la calidad educativa en general (Munevar, Quintero & Federman, 2002.

La idea de crear Comunidades de Aprendizaje Docentes en torno a técnicas de investigación está orientada a generar verdaderos grupos de investigadores dentro de los Establecimientos Educativos, y con esto, a la consolidación de una cultura académica-investigativa alrededor del oficio docente. Cuando el docente dedica tiempo a encontrar y probar ideas nuevas, el maestro está investigando. 
Si bien el pensamiento innovador puede ser un don innato para algunas personas, también se puede desarrollar y fortalecer por medio del trabajo colaborativo.


En la cotidianidad del aula, el docente se enfrenta a múltiples escenarios que retan el desarrollo armónico de los procesos formativos. De igual manera, es importante reconocer las buenas prácticas, aquellas experiencias exitosas que tienen lugar en los Establecimientos Educativos, y que deben pasar por un proceso de reflexión para ser comunicadas al resto de la comunidad educativa.

La principal razón para los docentes investigar es resolver los problemas que enfrentan cotidianamente en su labor como lo refiere (Carr, 2006) un rasgo particular de muchas investigaciones pedagógicas es su vocación empírica. Por esta razón, se propone desde la labor que el docente aborde algunas herramientas para la generación de conocimiento que contribuyan a planear las investigaciones pedagógicas, así como a crear opciones para la solución de los problemas educativos.



¿Cómo investigar en educación? – Julián de Zubiría (Parte I): https://www.youtube.com/watch?v=TodjgX1YcDU

¿Cómo investigar en educación? – Julián de Zubiría (Parte II): https://www.youtube.com/watch?v=TJxEvsT2LUo

¿Cómo investigar en educación? – Julián de Zubiría (Parte III): https://www.youtube.com/watch?v=Jfp8EyQg-C0

RELACIÓN INVESTIGACIÓN – DOCENTE PARA EL MEJORAMIENTO


Es posible hablar de vínculos cercanos entre la innovación y la investigación. Según De Zubiría (2017) la investigación brinda herramientas necesarias para orientar las acciones de una innovación educativa, al tiempo que permite realizar análisis que contribuyen a su sostenibilidad. De igual forma, son similares las habilidades de un maestro investigador y un maestro innovador. Las habilidades de asociar ideas, cuestionar, observar, experimentar y establecer redes de contacto (Dyer, Gregersen & Christensen, 2015), propias de un innovador, son necesarias para realizar procesos de investigación. Es más, cuestionar, observar y experimentar son los elementos centrales del método científico clásico.  



En primer lugar debemos concentrarnos en la reflexión sobre las posibles relaciones entre innovación e investigación en el contexto educativo. Pues en gran número los docentes dictamos clase sin propiciar espacios para la reflexión sobre la real misión que tenemos como formadores; desconocemos que estas reflexiones y discusiones son el punto de partida para el mejoramiento de las prácticas educativas fomentando la reflexión, la crítica y la creatividad en los estudiantes.

El segundo lugar, se pone de manifiesto que un docente investiga cuando indaga y conoce las problemáticas que surgen de su cotidianidad, genera hipótesis y desarrolla su quehacer a partir de cuestionamientos. Un maestro investigador trata de transformar la cultura escolar y su entorno introduciendo cambios en sus prácticas con el fin de mejorar la calidad y las formas de aprender en el aula en el marco de una cultura de mejoramiento continuo.
   


A medida que el maestro desarrolla nuevas maneras de ver su realidad, cuando la práctica pedagógica del docente se fundamenta en entender, clasificar, generar y almacenar nuevos conocimientos, más fácilmente podrá desarrollar su capacidad para generar ideas que pueden recombinarse en nuevas formas para la creación de conocimiento, orientadas a fortalecer la práctica pedagógica.

Para el maestro investigador el aula es su laboratorio donde construye experiencias y tratan de provocar nuevas respuestas para ver qué otras posibilidades surgen. 



Fundamentos de la investigación y la innovación educativa: https://www.youtube.com/watch?v=GOod5tC8xW4


Un viaje por la innovación educativa (documental): https://www.youtube.com/watch?v=3yhitAWrX4A

viernes, 22 de noviembre de 2019


VENTAJAS DE LA  INVESTIGACIÓN  DOCENTE

ü  La investigación docente, apuesta a la participación activa de los maestros en procesos de investigación en el aula encaminados a resolver problemáticas específicas y contextualizadas.

ü  La investigación docente atiende las necesidades particulares de los profesores y las de sus alumnos.

ü  permite que aquellos asuman o consoliden su rol como agentes activos en el proceso de enseñanza aprendizaje, y fomenta la adopción e implementación de mecanismos y estrategias de enseñanza alternativos en aras de una mejora educativa (Rust, 2009Stremmel, 2007)

ü  Cuando los docentes investigan en sus contextos adquieren una mejor comprensión de su labor en el aula e identifican alternativas para resolver sus problemáticas específicas.

ü  cuando los maestros investigan los fenómenos que acontecen en sus propias aulas, se vuelven más críticos y reflexivos, generan conocimiento práctico y útil que potencializa la mejora de su práctica docente y se renuevan continuamente como profesores a lo largo de sus carreras magisteriales  (Cochran-Smith y Lytle, 1993Connelly y Clandinin, 1990, 2006; Dietze, Penner, Ashley, Gillis, Moses, y Goodine, 2014Johnson y Golombek, 20022011Liston y Zeicher, 2003Rust, 2009; Zeichner, 1983).

ü  El docente logra estimular en los alumnos la curiosidad de saber, preguntar, explorar, comprobar, experimentar, perfeccionar, aprender por deseo, no por miedo u obligación.

ü  El docente también puede fomentar en ellos el sano hábito de dudar, enseñarlos a construir, formular y expresar con libertad sus preguntas .ayudarles a razonar, comprender, argumentar, defender su punto de vista, aceptar y respetar posturas diferentes a ver “la cosa” desde diversos ángulos.


PROBLEMÁTICA
Distintas propuestas didácticas han aparecido en los últimos años con la finalidad de encontrar una solución viable que aporte una esperanza para el sistema educativo del país. Se ofrece la oportunidad de aplicar la investigación como estrategia adecuada para la construcción de sus propios conocimientos, fomentando sus conceptos, sus actitudes y sus intereses con un mecanismo que genere motivación en los alumnos, debido a que son ellos los personajes principales y los más interesados en lograr un aprendizaje óptimo, pertinente y necesario.
 La investigación al igual que la educación se han alejado del postulado de formar al hombre como un ser humano consciente de su entorno y su contexto, de ser un individuo perteneciente a una sociedad y a una especie, en este sentido se han provocado serios y graves problemas como el daño ecológico, social y moral; sobrepoblación; la brecha cada vez más amplia y nítida de la desigualdad; el materialismo creciente. Así con el erróneo postulado reduccionista de que conocer es la forma máxima para dominar, la asociación equivoca de ideas entre conocimiento y utilidad (Morín: 2000), han llevado a las autoridades educativas de diversos países a la denominada “Economía del conocimiento”, para ello han adoptado políticas educativas que tienden a establecer el modelo educativo por competencias, destinado no a la conformación antropoética de los jóvenes estudiantes, ni a la formación de seres humanos integrales, si no a la capacitación de mano de obra técnicamente calificada para la producción.
En nuestro país Colombia se encuentran algunas problemáticas de la investigación en educación y pedagogía, tales como:
ü  El problema de la sistematización de la investigación en educación y pedagogía A pesar de la multiplicidad de polos de desarrollo de la investigación educativa y pedagógica y, del exceso de núcleos y líneas de investigación que a simple vista pueden surgir de la propia dinámica educativa y pedagógica en todos sus aspectos y dimensiones, Colombia no ha podido sistematizar la investigación, no ha generado una estructura investigativa que le permita interrelacionar funcionalmente los diferentes elementos constituyentes de toda la problemática relacionada con la educación.

ü  El problema de la contextualización educativa en las ciencias sociales Siendo la educación un ente social, ¿En qué constructo de las ciencias sociales nos contextualizamos como investigadores? ¿En qué supuestos filosóficos (ontológicos y epistemológicos) de las ciencias sociales nos ubicamos?

ü  El problema de los diseños metodológicos de la investigación social aplicados a la educación En la actualidad, el paradigma cualitativo interpretativo de carácter tipológico - comprensivo nos ha hecho entrar al mundo de las investigaciones educativas cualitativas, fenomenológicas, naturalísticas y etnográficas, buscando hacer oposición al positivismo.

ü  El problema de la investigación en pedagogía y didáctica en Colombia Como en el caso de la investigación educativa, podríamos aquí preguntarnos, en relación con la investigación pedagógica y didáctica: ¿Inspiramos aún nuestra labor docente y educativa en las propuestas de la llamada pedagogía tradicional de J. A. Comenio, J. J. Rousseau, H. Pestalozzi, J. F. Herbart, o tal vez, queriendo hacer una pedagogía renovada, dentro de la escuela nueva, la pedagogía activa, la escuela laboral? ¿Nos orientamos por las propuestas educativas de Vives y de Dilthey?




IMPORTANCIA DE LA INVESTIGACIÓN 

En el campo educativo se encuentran dos tipos de investigación que tienen como objeto de estudio el aula y las relaciones pedagógicas, socioculturales, sociodemográficas y políticas que tienen lugar en el espacio educativo: la investigación educativa y la investigación pedagógica. La investigación educativa se entiende como “aquella producción de conocimiento que se ubica en los términos más amplios de la vida social e involucra los campos teóricos y disciplinares de la sociología, la psicología, la antropología y la economía” (Calvo, Camargo & Pineda, 2008). 

Según Herrera (2013) “la pedagogía y las acciones se convierten en objeto de estudio a partir de la preminencia del método hipotético-deductivo, que consiste en formular hipótesis desde un cuerpo de conocimientos ya constituido y en constatar estas hipótesis con la realidad, a través de experimentos” 
Esta situación pone de manifiesto algunas diferencias entre la investigación pedagógica y los procesos investigativos llevados a cabo en el aula (investigación educativa). Tales diferencias gira en torno a tres elementos centrales, a saber, el productor del conocimiento científico (relación del investigador frente a la realidad educativa), los propósitos de los procesos investigativos, y la relación entre lo macro y lo micro de los ejercicios de investigación mismos.
Ambas formas de investigación sobre asuntos educativos representan estrategias fundamentales para la comprensión y transformación de la educación en diferentes niveles y contextos. Es así como, más que abogar por escoger alguna de estas alternativas, lo fundamental es promover el uso complementario en los diferentes escenarios académicos y educativos de los saberes descritos con anterioridad. De esta forma, el maestro logrará apropiarse de su rol como investigador, sistematizar, analizar e innovar su práctica pedagógica, y de igual manera, la investigación educativa podrá respaldar las conclusiones y hallazgos de las disciplinas externas al espacio escolar para potenciar los debates y mejoras de los diferentes procesos educativos. 

Autores como Stenhouse (2007) y Elliot (2000) hacen énfasis en las posibilidades educativas asociadas al desarrollo de la investigación académica como parte de la práctica docente en dos puntos clave: en primer lugar, la construcción de un acervo de conocimiento amplio que integre las diferencias y similitudes (en diferentes dimensiones), por medio del estudio de contextos educativos disímiles, sólo posible por la experiencia directa del docente en las instituciones educativas. En segundo lugar, el mejoramiento de las realidades al interior de cada escenario formativo. Al convertirse en un investigador, el maestro puede identificar aquellos elementos que interfieren en el logro de las múltiples formas del "éxito escolar" y al aprendizaje continuo de la labor docente en un proceso simultáneo. Como la advierte Stenhouse (2007),
"la investigación no puede perfeccionar la enseñanza sin ayudar al profesor a desarrollar las destrezas en un contexto de criterio" (p. 79).   

                                                                                           FORMACIÓN EN INVESTIGACIÓN

En este contexto, se requiere promover el uso de herramientas investigativas en las aulas, que cada docente, de manera autónoma y a partir de su saber pedagógico, se constituya en un investigador de los currículos que aplica en su ejercicio profesional. Ser capaz de realizar una lectura de los escenarios educativos y el ejercicio mismo de la investigación permitirá transformar las prácticas pedagógicas y el mejoramiento de los aprendizajes de los estudiantes. Asimismo, será posible consolidar comunidades de docentes como verdaderos grupos de investigación que atienden con pertinencia las realidades educativas de cada espacio educativo.   
En el momento se pretende que el docente asuma su papel de recolector de técnicas investigativas para reflexionar, con rigor científico, sus prácticas pedagógicas. En efecto, generar capacidades investigativas en los maestros contribuye a la construcción de currículos pertinentes (Stenhouse, 2007; Elliot, 2000), así como al mejoramiento de la calidad educativa en general (Munevar, Quintero & Federman, 2002; Fundación Compartir, 2014). 
La idea de crear Comunidades de Aprendizaje Docentes en torno a técnicas de investigación está orientada a generar verdaderos grupos de investigadores dentro de los Establecimientos Educativos, y con esto, a la consolidación de una cultura académica-investigativa alrededor del oficio docente. 
En la cotidianidad del aula, el docente se enfrenta a múltiples escenarios que retan el desarrollo armónico de los procesos formativos. De igual manera, es importante reconocer las buenas prácticas, aquellas experiencias exitosas que tienen lugar en los Establecimientos Educativos, y que deben pasar por un proceso de reflexión para ser comunicadas al resto de la comunidad educativa.

La principal razón para los docentes investigar es resolver los problemas que enfrentan cotidianamente en su labor como lo refiere (Carr, 2006) un rasgo particular de muchas investigaciones pedagógicas es su vocación empírica. Por esta razón, se propone desde la labor que el docente aborde algunas herramientas para la generación de conocimiento que contribuyan a planear las investigaciones pedagógicas, así como a crear opciones para la solución de los problemas educativos.

jueves, 21 de noviembre de 2019


INTRODUCCIÓN 




Las actuales exigencias en materia educativa revelan la necesidad de establecer prácticas de análisis e investigación, debido a que es allí donde se le apuesta a la transformación de la historia y trascendencia cultural de generaciones, que requiere  de cambios fundamentales en la forma de pensar y de actuar frente a las reales necesidades de la educación en nuestros contextos.

Es así que, a través de las practicas pedagógicas diarias, se puede evidenciar que existen muchas debilidades en los estudiantes, que pueden convertirse en oportunidades para trabajar una propuesta investigativa en el aula, buscando que el docente sea agente de cambio de las prácticas pedagógicas.

Por lo cual, las potencialidades de los alumnos contribuyen a fortalecer los procesos de intervención que estén dirigidos fundamentalmente a recuperar las competencias y saberes que el niño y la niña posee al enfrentarse a muchas de las situaciones que le plantean cotidianamente esos entornos. No se puede olvidar que no basta con ofrecer oportunidades para la acción efectiva y la mera observación de los fenómenos para garantizar un nuevo aprendizaje, debemos ofrecerles en primer lugar, estrategias que les permitan desarrollar habilidades, actitudes, y destrezas para construir un conocimiento significativo. Es así, que el maestro está llamado a aportar su granito de arena para hacer más lúdica su práctica pedagógica, atraer al educando con temas llamativos que incluyan medios de interés, que dinamicen y fortalezcan métodos que hagan más ameno su quehacer diario en el aula de clase.

Este blog, busca hacer un ejercicio de análisis sobre el verdadero papel del maestro investigador en el aula, buscando la transformación de su quehacer diario y convertir su aula de clase en una oportunidad para el mejoramiento de los procesos.